Tener un software no es lo mismo que ser dueño del software. Cinco preguntas para saber de qué lado estás.
Uno: ¿puedes exportar todos tus datos sin pedir permiso, ahora mismo, en un formato que otro sistema entienda? Si no, no son tus datos.
Dos: ¿el servidor donde corre el sistema está en una infraestructura sobre la que tienes acceso administrativo? Si está «en la nube del proveedor» sin acceso para ti, no es tu servidor.
Tres: ¿si mañana el proveedor cierra, puedes seguir operando? Si la respuesta es «pediríamos refund», no tienes operación. Tienes una suscripción.
Cuatro: ¿el código que automatiza tu negocio es legible por alguien que no sea el proveedor? Si solo él puede leerlo o modificarlo, estás rentando lógica.
Cinco: ¿el contrato describe qué pasa con tu información si la relación termina mal? Si no lo describe, la respuesta por defecto es: pasa lo que el proveedor decida.
Soberanía no es desconfianza. Es que la confianza esté escrita. Y que la operación pueda seguir aunque la confianza se rompa.
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